Sunday, March 25, 2007

El guerrero

Se dice que no tuvo padres. La historia de la partera (erá quiza la matrona) cuenta, que estaba atendiendo el nacimiento de otro bebe, cuando de pronto, la madre murío sin dar a luz. Subitamente en la cama contigua se escucho un escalofriante y agudisimo chillido. Al instante, corrieron las cortinas de la puerta al cuarto contiguo y ahí estaba, aún con el cordón úmbilical y bañado en sangre.
La gente le empezo a decir bastardo, porque carecia de un padre, pero como tampoco se sabia quién era la madre, le empezarón a decir Banmartar, o hijo de la tierra. El equivalente al humillativo bastardo pero femenino.
Así, Banmartar, a sus cortos tres años, presa de las burlas absurdas, en un impresionante acto para su edad, juró que nunca más nadie lo volvería a humillar y entrenó en secreto. Mirando desde las sombras, quieto, sin siquiera pestañear, observó a un maestro de la guerra durante años. Y cuando el maestro iba a dormir, el repetía todo lo que había visto en el dia. Entrenó diario mirando agudamente detalle a detalle, tan fija era la mirada que los ojos le sangrabán por la resequedad ocular. A sus diez años logró controlar su cuerpo y su mente, tal como lo hiciera cualquier maestro de Guerra. A partir de este momento, la gente comenzo a dejarse de burlar de él. Y un día, despues de que todos le temieron y dejaron de burlarse, se dedicó a perfeccionar una técnica antigüa y olvidada, que consistía en dividirse en dos. La practicó sin siquiera parar a respirar, noche y dia, hora trás hora, ¡Maldita obsesión! Hasta que un dia, justo antes de desfallecer presa incuestionable de la fatiga, lo logró. Y lo hizo tan bien, que despues de un par de dias para recuperarse, a los quince años de edad, la separación en dos personas duraba días. Así fue que un dia, decidio separarse en dos y así, ver el mundo con dos perspectivas. Un Banmartar fue al oeste, a las montañas, mientras que el otro se fue al desierto del este. Debian pasar 5 dias antes de volver a encontrarse. Al pasar el tiempo pactado, Banmartar de las montañas, regreso al punto de encuentro con un cuchillo labrado de obsidiana. Banmartar del desierto trajo consigo un cuchillo de marfil.
Al encontrarse, ambos empezarón a contarse la historia del objeto traido previo a la unión.

Así fue, que el que había vuelto del desierto empezo a contar, que mientras vagaba algo errado , vio en la arena, enterrado, un cuchillo blanco y al recoger tan misterioso objeto un hombre vestido completamente de blanco se le acerco y le dijo: el tamaño de esa espada de marfil y su fuerza, se incrementará de acuerdo a la bondad de quién la use. La luz reflejada por sus ropas no le habían dejado ver el rostro del extraño.


A continuación Banmartar de la montaña contó que de igual manera, al caminar ligeramente extraviado en el bosque, llego a un claro de este y ahí, clavado en un árbol estaba la hoja negra de un cuchillo de obsidiana, que destellaba lastimando la vista. Así enceguecido, Banmartar se acerco con sigilo al cuchillo. Al arrancarlo del arbol, un hombre desde las sombras del bosque le susurro casí al oido: ese cuchillo de obsidiana... se hará más ligero y filoso, a través de la sangre de quién corte.

1 comment:

Pili Vidal said...

Interesante manera de resolver los cuestionamientos de tu historia.. me gusta me gusta.. :) No sé porqué me late a una historia tipo Ying Yang.. :P jejejeje Pero se lee bien interesante :)

Saluditos recibe un abrazo desde el más acá...