- ¿Que si huyo de Dios? - resongué - Siempre lo busco rabiosa y ansiosamente, sediento de Él, con toda mi energía, mi pasión, mi razón y mi fe. A veces pierdo la razón al sentir la frustración de no encontrarle, lo busco, para que me explique el porque Él hijo de su reputisima madre, me abandonó en esta tierra de nadie, de gente que habla pero que es sorda, gente que mira a través de la oscuridad de su vanidad, en este planeta infestado de estas presencias inmundas, corruptas y mal paridas. Fuimos procreados en la suciedad y el hoyin de nuestras sociedades... ¿Comó te sentirías tu en la tierra de nadie, Xolotl, espiritu guia hacia mi morada en Mictlán? ¿Que te diria tu mente, tu corazón y tu locura? -
El perro/hombre frente a mi, se quedo impavido mirando por un momento en dirección al suelo, como si tratará de formular una ingeniosa respuesta, que aunque pareciera remota y de escasa cabalidad, resultará "creible" y "sensata". Finalmente, tras un incomodo y helado momento, un ladrido/ademán humano comunico su triunfo, tomo aliento y comenzó a decir lenta y solemnemente:
Odiaría al recontra hijo de su recontra putisima madre.
Thursday, March 29, 2007
Sunday, March 25, 2007
El guerrero
Se dice que no tuvo padres. La historia de la partera (erá quiza la matrona) cuenta, que estaba atendiendo el nacimiento de otro bebe, cuando de pronto, la madre murío sin dar a luz. Subitamente en la cama contigua se escucho un escalofriante y agudisimo chillido. Al instante, corrieron las cortinas de la puerta al cuarto contiguo y ahí estaba, aún con el cordón úmbilical y bañado en sangre.
La gente le empezo a decir bastardo, porque carecia de un padre, pero como tampoco se sabia quién era la madre, le empezarón a decir Banmartar, o hijo de la tierra. El equivalente al humillativo bastardo pero femenino.
Así, Banmartar, a sus cortos tres años, presa de las burlas absurdas, en un impresionante acto para su edad, juró que nunca más nadie lo volvería a humillar y entrenó en secreto. Mirando desde las sombras, quieto, sin siquiera pestañear, observó a un maestro de la guerra durante años. Y cuando el maestro iba a dormir, el repetía todo lo que había visto en el dia. Entrenó diario mirando agudamente detalle a detalle, tan fija era la mirada que los ojos le sangrabán por la resequedad ocular. A sus diez años logró controlar su cuerpo y su mente, tal como lo hiciera cualquier maestro de Guerra. A partir de este momento, la gente comenzo a dejarse de burlar de él. Y un día, despues de que todos le temieron y dejaron de burlarse, se dedicó a perfeccionar una técnica antigüa y olvidada, que consistía en dividirse en dos. La practicó sin siquiera parar a respirar, noche y dia, hora trás hora, ¡Maldita obsesión! Hasta que un dia, justo antes de desfallecer presa incuestionable de la fatiga, lo logró. Y lo hizo tan bien, que despues de un par de dias para recuperarse, a los quince años de edad, la separación en dos personas duraba días. Así fue que un dia, decidio separarse en dos y así, ver el mundo con dos perspectivas. Un Banmartar fue al oeste, a las montañas, mientras que el otro se fue al desierto del este. Debian pasar 5 dias antes de volver a encontrarse. Al pasar el tiempo pactado, Banmartar de las montañas, regreso al punto de encuentro con un cuchillo labrado de obsidiana. Banmartar del desierto trajo consigo un cuchillo de marfil.
Al encontrarse, ambos empezarón a contarse la historia del objeto traido previo a la unión.

Así fue, que el que había vuelto del desierto empezo a contar, que mientras vagaba algo errado , vio en la arena, enterrado, un cuchillo blanco y al recoger tan misterioso objeto un hombre vestido completamente de blanco se le acerco y le dijo: el tamaño de esa espada de marfil y su fuerza, se incrementará de acuerdo a la bondad de quién la use. La luz reflejada por sus ropas no le habían dejado ver el rostro del extraño.

La gente le empezo a decir bastardo, porque carecia de un padre, pero como tampoco se sabia quién era la madre, le empezarón a decir Banmartar, o hijo de la tierra. El equivalente al humillativo bastardo pero femenino.
Así, Banmartar, a sus cortos tres años, presa de las burlas absurdas, en un impresionante acto para su edad, juró que nunca más nadie lo volvería a humillar y entrenó en secreto. Mirando desde las sombras, quieto, sin siquiera pestañear, observó a un maestro de la guerra durante años. Y cuando el maestro iba a dormir, el repetía todo lo que había visto en el dia. Entrenó diario mirando agudamente detalle a detalle, tan fija era la mirada que los ojos le sangrabán por la resequedad ocular. A sus diez años logró controlar su cuerpo y su mente, tal como lo hiciera cualquier maestro de Guerra. A partir de este momento, la gente comenzo a dejarse de burlar de él. Y un día, despues de que todos le temieron y dejaron de burlarse, se dedicó a perfeccionar una técnica antigüa y olvidada, que consistía en dividirse en dos. La practicó sin siquiera parar a respirar, noche y dia, hora trás hora, ¡Maldita obsesión! Hasta que un dia, justo antes de desfallecer presa incuestionable de la fatiga, lo logró. Y lo hizo tan bien, que despues de un par de dias para recuperarse, a los quince años de edad, la separación en dos personas duraba días. Así fue que un dia, decidio separarse en dos y así, ver el mundo con dos perspectivas. Un Banmartar fue al oeste, a las montañas, mientras que el otro se fue al desierto del este. Debian pasar 5 dias antes de volver a encontrarse. Al pasar el tiempo pactado, Banmartar de las montañas, regreso al punto de encuentro con un cuchillo labrado de obsidiana. Banmartar del desierto trajo consigo un cuchillo de marfil.
Al encontrarse, ambos empezarón a contarse la historia del objeto traido previo a la unión.

Así fue, que el que había vuelto del desierto empezo a contar, que mientras vagaba algo errado , vio en la arena, enterrado, un cuchillo blanco y al recoger tan misterioso objeto un hombre vestido completamente de blanco se le acerco y le dijo: el tamaño de esa espada de marfil y su fuerza, se incrementará de acuerdo a la bondad de quién la use. La luz reflejada por sus ropas no le habían dejado ver el rostro del extraño.

A continuación Banmartar de la montaña contó que de igual manera, al caminar ligeramente extraviado en el bosque, llego a un claro de este y ahí, clavado en un árbol estaba la hoja negra de un cuchillo de obsidiana, que destellaba lastimando la vista. Así enceguecido, Banmartar se acerco con sigilo al cuchillo. Al arrancarlo del arbol, un hombre desde las sombras del bosque le susurro casí al oido: ese cuchillo de obsidiana... se hará más ligero y filoso, a través de la sangre de quién corte.
Observando la vida desde el lado de la muerte
Mientras camino junto a mi, a través de este valle lleno de guijarros de jade y obsidiana, me pregunto si alguna vez observe todo lo que veo hoy desde aquí, en el reflejo del mundo que como aurora boreal se mira en los cielos del valle de la muerte. Toda esa vida, toda esa magía que yo quiza obvié o que jamás percibí mientras respiré. ¿Cómo es que llego todo esto aquí? ¿Una mera coincidencia entre millares de posibilidades? A veces me pregunto como no es posible hablar de Dios, cuando la vida esta llena de esas infimas posibilidades, las cuales la hacen hermosa y que mas de una vez me han provocado un nudo en la garganta o una apasionada lagrima. ¡Hermoso! tan hermoso como un rosal y a veces, tan doloroso como caer sobre él sobre la espalda desnuda. Del rosal, la rosa mas hermosa es, el amor de una mujer. Nada te hará sentir mas vivo que la mirada de una hermosa mujer, viendote tiernamente, observandote con esa mirada que solo el mas perfecto amor produce. No estoy seguro si conocí el verdadero amor, al respecto, solo tengo el vago recuerdo de una profunda y arraigada melancolia.
Banmartar - me habló Xolotl - contempla esta vida por última vez... - Y su voz se dispersó en un eco.
Banmartar - me habló Xolotl - contempla esta vida por última vez... - Y su voz se dispersó en un eco.
Saturday, March 24, 2007
El camino empieza
Como no es lo normal en los cuentos, las historias o novelas, mi tragedia empieza por el final. Pues al morir según lei, algunas culturas mesoamericanas enterraban a sus muertos con un perro, el cual, al pasar al mas alla, se convertía en la guía del recien fallecido. Así que hoy, he muerto y me encuentro a mi mismo del otro lado, ofreciendome guia hacia Mictlán no sin antes recordarme lo bueno y lo malo que he vivido, para determinar mi verdadera naturaleza. Justo hoy que he muerto, me hayaba envuelto en una especie de trance amor-fracasado, pues despues de tanto tiempo en soledad he desarrollado una sed insaciable por el afecto, que me arrastraba con locura desenfrenada a ofrecer mi corazón al ritual satanico, que es el amor. Asi que hoy morí, morí para volver la mirada atras al camino andado y seguir pues, andandolo, pues mi viaje aún no termina y según he escuchado de Dios, no terminará pronto. Yo he de contar mas de mi pasado, y de mis deseos en vida pero la transición a este plano me ha agotado. Sabe pues argonauta que mi nombre es Banmartar, "hijo de la tierra" en algún lenguaje inventando por el hombre, soy nacido de una casa sin madre y sin padre, conocí la dicha pero también agobiadora agonia.
Asi pues, creo que ya habrá tiempo para conocernos mejor, y solo me resta decir que bienvenido seas a la anecdota de mi vida.
Asi pues, creo que ya habrá tiempo para conocernos mejor, y solo me resta decir que bienvenido seas a la anecdota de mi vida.
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